La Universidad de Castilla-La Mancha, el Hospital General Universitario de Albacete, el CIC Biogune del País Vasco, y el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid están desarrollando el proyecto “Estudio inmunológico de COVID persistente” (INMUNOCOVID), en el marco del Plan Complementario de Biotecnología Aplicada a la Salud. La entidad coordinadora del proyecto es el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM).
El objetivo principal de este proyecto consiste en identificar patrones de secreción de citoquinas que permitan reconocer el tipo de células inmunes implicadas en esta patología.
La infección por Covid-19 afectó a 13,9 millones de personas en España y ha causado la muerte de aproximadamente 122.000 pacientes. Se estima que cerca del 20 % de los enfermos diagnosticados y alrededor del 5% de todas las personas infectadas por SARS-CoV-2 desarrollan síntomas prolongados, conocidos como COVID persistente.
Estos síntomas pueden incluir fatiga, malestar tras un esfuerzo , alteraciones metabólicas o deterioro cognitivo y afectan a múltiples órganos. Diversos estudios han demostrado que quienes padecen COVID persistente presentan signos de disfunción inmunitaria, activación persistente de las células inmunes y producción de anticuerpos autoinmunes, sin embargo, la causa que lo origina no se conoce bien y los biomarcadores de diagnóstico no están correctamente definidos.
En este proyecto, se han caracterizado inmunológicamente dos cohortes de pacientes con COVID persistente:
- Una formada por 90 pacientes con niebla mental, uno de los síntomas neurológicos de COVID persistente.
- Otra con 20 pacientes que presentan alteraciones metabólicas.
En ambas cohortes se han determinado los niveles de citocinas inflamatorias tanto generales como específicas de sistema nervioso mediante kits comerciales.
Además, se ha estudiado una cohorte adicional, compuesta por 40 sanitarios del Hospital General Universitario de Albacete en su mayoría infectados durante la primera ola de pandemia. Se ha analizado la respuesta inmunológica, utilizando sueros obtenidos desde esa primera ola de pandemia y de forma secuencial durante un periodo de un año, con el fin de evaluar el efecto de las distintas dosis de vacuna recibidas sobre el perfil inmunológico e inflamatorio de los participantes tanto a nivel general como neurológico.
La colaboración entre personal investigador básico y clínico en el área de la inflamación ha sido clave para llevar a cabo este estudio, que podría aportar nueva luz sobre los mecanismos inflamatorios responsables del COVID persistente.
Se destaca el papel catalizador de estas colaboraciones básico-clínicas de acciones como el Plan Complementario de Biotecnología Aplicada a la Salud.


